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¿CUÁNTO DINERO HAY QUE ENTREGAR EN UNA BODA?

“¿Cuánto dinero hay que dar en una boda?”. Es una pregunta que muchísimas personas nos hemos hecho en un momento u otro al ser invitados a unas nupcias. Vamos a analizar al detalle cada caso y cada situación de la manera más clara posible.

¿Cuánto dinero hay que pagar en una boda?

Tal y como decíamos, dependerá de muchos factores concretos. En primer lugar, ¿los novios prefieren dinero o prefieren regalos? Todavía es habitual hacer una lista de regalos, normalmente con la finalidad de amueblar la casa y comprar los electrodomésticos. Sin embargo esta opción está cayendo cada vez más en desuso, y las parejas que deciden dar el paso y casarse suelen preferir directamente dinero.

Así que vamos a analizar las diferentes situaciones posibles para determinar cuál sería la cantidad económica más apropiada según nuestro caso:

Un punto importante que mucha gente tiene en cuenta a la hora de hacer estas valoraciones es el coste de la propia boda. ¿Cuánto cuesta una boda? Por supuesto, hay bodas y bodas, y cada una puede tener sus propios gastos, según la envergadura (orquesta, catering, ubicación…). Pero en España actualmente la media se sitúa en torno a los 20.000 euros. La media de precio de cada cubierto está rondando los 150 euros.

Desde luego, en este supuesto, es evidente que 150 euros no serán suficientes para cubrir los gastos. Hay que tener en cuenta otros gastos, como por ejemplo, si la pareja que se casa ha contratado un autobús para el transporte de los invitados, o si ha contratado una barra libre de bebidas para después de la comida, un servicio de photocall, etc.

Teniendo en cuenta estos detalles y los posibles gastos adicionales, las cantidades de dinero que suelen entregarse en una boda tampoco han variado demasiado en los últimos años.

En primer lugar, una cuestión de parentesco

Aparte de tener en cuenta si una boda se celebra por la iglesia o no (en principio, suele ser más cara, por el simple hecho de la propia celebración, que habitualmente suele estar más elaborada), uno de los puntos de inflexión a la hora de determinar qué cantidad de dinero vamos a aportar ese el grado de parentesco.

Si resulta que somos familiares directos de uno de los dos novios, se supone que el importe debería ser mayor. Los hermanos, los tíos, etc., deberían hacer un regalo o un desembolos por un importe mayor al que la pareja tiene que desembolsar por nosotros (cubiertos y gastos). Estaríamos hablando de un importe no inferior a los 250 euros por persona.

En el caso de que tengamos hijos y éstos asistan también como invitados al convite, no sería necesario aportar la misma cantidad, pero sí estaría bien establecer un mínimo de unos 100 euros adicionales.

¿Y si ni siquiera somos familiares, sólo amigos?

Si no somos familiares, sólo amigos, se supone que no hemos sido invitados por ningún compromiso, sino porque los novios realmente quieren que estemos allí. En este caso la situación sería prácticamente la misma a la de los familiares más directos, y por tanto, el importe también debería ser similar a la de los familiares más directos. En consecuencia, el importe también debería ser similar: unos 500 euros para una pareja.

¿Qué podemos hacer si nos viene mal pagar?

Cada persona puede tener una determinada situación económica y hay que respetarlo. En el caso de que nos venga mal aportar esa cantidad, no tiene mucho sentido que hagamos un sobreesfuerzo extra para lograrlo. En estos casos lo mejor es hablar con la pareja de antemano (antes de la celebración, y si es cuando nos entregan el tarjetón o nos dan el aviso, mejor que mejor). Muy posiblemente, si a los novios realmente les apetece que estemos allí en un día tan especial y señalado para ellos, nos dirán que no nos preocupemos por nada y que acudamos igualmente. En este caso, sería lógico por nuestra parte que ofreciésemos un pequeño detalle o cantidad, declinando igualmente asistir, con tal de no ocasionarles gasto y hacer que no tengan en cuenta nuestro cubierto. En función del grado de confianza, si nos insisten en que vayamos igualmente, en nuestra mano está hacerlo o no.

Eso sí, si se da el caso y optamos por acudir, una cosa que podemos hacer y que seguramente agradecerán mucho es ofrecernos a ayudar en la organización y en los preparativos. Siempre hay muchas cosas que tener en cuenta: organizarse con el fotógrafo , preparar y colocar flores, decorar, revisar listas… En serio, ¡seguramente agradecerán nuestra ayuda porque ellos irán locos preparando todo!

¿Y si somos familiares lejanos?

Si nuestro parentesco no es tan estrecho o incluso si ni siquiera somos familiares (por ejemplo, en el caso de que seamos compañeros de trabajo), la cantidad recomendable sería de unos 150 euros para poder cubrir el cubierto. En el caso de los menores de edad, si nos acompañan, estaría bien ofrecer nuevamente unos 100 euros por cada uno, como en el ejemplo anterior.

¿Cuánto dinero debo dar en una boda si no voy?

Supongamos que somos familiares directos o estamos en el grupo de amigos pero nos resulta imposible acudir a la boda. ¿Qué importe deberíamos ofrecer? Se supone que lo más correcto sería abonar igualmente le precio del cubierto (que habíamos establecido en unos 150 euros) y, si podemos añadir un poco más, mejor.

Si no podemos acudir (o nos hemos buscado una buena excusa para que así sea) y no somos familiares directos ni tenemos una amistad especial, podemos tener un pequeño detalle, como un pack de escapada para cuando regresen de su luna de miel o un bonito juego de toallas para su casa.

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